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CONCURSO DE RELATOS: Colgad el vuestro

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CONCURSO DE RELATOS: Colgad el vuestro

Mensaje  Wolfen el Dom Abr 29, 2012 1:25 pm

Aquí vamos SOLO a poner los relatos del concurso que ha redactado cada uno...

Si queréis comentar algo, voy a crear un tema para las votaciones en "Concursos del Foro"... Ahí podréis hacerlo.

http://latabernadelaurana.creatuforo.net/t608-votos-y-comentarios-del-concurso-de-relatos

Saludos!


MI RELATO


VIENTOS DE DESTRUCCIÓN

El viento soplaba en la superficie del planeta como si el Ojo del Terror mismo se hubiese abierto sobre los anaranjados cielos del atardecer, iluminado por el sistema estelar binario. El Capellán Sixtus, de la Quinta Compañía de Ultramarines, intentaba soportar el dolor gracias a las drogas que la servoarmadura le proporcionaba por vía intravenosa: un disparo del enemigo le había reventado su mano izquierda, dejándole desprovisto de su amado crozius, que se hallaba partido en dos, en el suelo, junto a un enorme charco de sangre. Ahora sólo podía manejar su enorme espada sierra a una mano, la diestra. Sintiéndose algo débil, ya que había perdido mucha sangre, se puso en pie, alzándose entre la destrucción y el caos, y miró, entre el humo y las llamas, a su alrededor: la emboscada que les habían tendido habría sido completamente exitosa de no haber tenido el apoyo del Señor del Capítulo en persona, Marneus Calgar, quien había enviado un par de Cañoneras Thunderhawk para la cobertura aérea, alertado por la falta de noticias de su Compañía. Éstas estaban tomando tierra apenas a media milla de distancia. De ellas surgieron varios apotecarios, seguidos de una escuadra de Devastadores, y algunos exploradores tras ellos.

Sixtus contempló los cadáveres de quienes hasta ahora habían sido sus hermanos de batalla, cubiertos de sangre y metralla. Rezando una letanía de responso entre murmullos en honor a los caídos, no advirtió la presencia del Sargento Telion, veterano y venerado explorador del Capítulo, de quien incluso fue alumno el propio Calgar, que avanzaba a su encuentro mientras daba órdenes a sus pupilos exploradores.

- “¿Hermano Sixtus, te encuentras bien? Hermano…”

- “Mis respetos, Telion” – dijo, finalmente, Sixtus, al ver delante suyo al veterano explorador, quien portaba unas lentes térmicas.- “Gracias por vuestro apoyo, de no ser por vuestra aparición, hoy los enemigos del Imperio estarían celebrando una nueva victoria”.

- “Espero que me informes en cuanto hayas recibido la atención del Apotecario, ya que a nuestro Señor Calgar le alegrará saber que os encontré tras vuestra ausencia de noticias. Pero me gustaría saber primero dónde está el Capitán de la Compañía, Caito Galenus”.

- “Él… no lo consiguió. Fue el primero en caer, alcanzado por las minas enemigas. Su cuerpo, o lo que queda de él, yace tras aquellas rocas.”- dijo, señalando con su espada sierra a un punto al Oeste de donde se hallaban, justo al otro lado de las Cañoneras.

- “Lo lamento, hermano. Es hora de que te llevemos a la Vae Victus y descanses, y luego nos informes. Hermano Gnaeus, estableced un perímetro y ayudad a los caídos y heridos, nos reuniremos en la nave”- le dijo Telion a otro explorador. Tras estas palabras, acompañó a Sixtus, ayudándole a subir a la Thunderhawk que tenían más cercana.

Varias horas después, tras la atención de servidores y tecnosacerdotes en una de las estancias de recuperación de la Vae Victus, Sixtus parecía haber vuelto a la vida: le habían implantado un nuevo miembro, que sustituía al ausente, y notaba cómo éste recuperaba la movilidad con asombrosa rapidez. Además, las transfusiones de sangre le daban nuevos bríos. Ahora se encontraba en sus aposentos, una estancia que Telion había ordenado que le fuera preparada y asignada en cuanto se recuperase de las heridas. De pronto, la puerta se abrió y Sixtus reconoció enseguida a aquel Ultramarine: era Aecius, uno de los más prometedores reclutas que el capellán había conocido nunca en el cuerpo de Ultramarines, al cual llevaba perteneciendo más de tres siglos.

- “Señor, se le requiere en el puente”- le dijo.

- “Bien, llévame allí. Vamos”.- ambos salieron de la estancia y atravesaron varias salas y pasillos, en uno de ellos, Sixtus se detuvo, y miró por la claraboya que tenía a su derecha. Allí, bajo la nave, se alzaba la superficie desértica de Shaprias: de ella ascendían negras columnas de humo, allí en donde los Ultramarines habían permanecido a la espera de refuerzos, combatiendo al enemigo.

- “¿Hermano Sixtus, va todo bien?”

- “Cuéntame, ¿cuál ha sido el recuento de bajas?”

- “Han caído diez de los nuestros, señor. Hay varios heridos de diversa consideración, pero sobrevivirán para poder combatir de nuevo”.

- “Diez… vaya” – pensó en voz alta el Capellán- “Está bien, vamos, joven Aecius. Debo informar a Macragge. Ahora que no tenemos Capitán, debe ser nombrado uno”.

En el puente de mando, dominado por una enorme plataforma elevada, había varios servidores, afanados en pilotar la nave y permanecer atentos a las pantallas y comlogs que parpadeaban incesantemente.

- “Hermano Sixtus, adelante, únete a nosotros”- la potente voz de Cato Sicarius, Capitán de la Segunda Compañía, reverberó en toda la sala. Junto a él, Telion y un par de marines más permanecían en la plataforma elevada desde la que se gobernaba el rumbo de aquella barcaza de combate.

- “Establecida comunicación con Macragge, Señor”- informó un servidor, a la vez que pulsaba una pantalla holográfica. Delante de la plataforma apareció una inmensa imagen frente a ellos, poderosa: El Trono de Ultramar, en Macragge. Allí estaba, sentado, Marneus Augustus Calgar, Señor de los Ultramarines. Todos los allí presentes se inclinaron ante su Señor.

- “Hermano Sixtus. Tú eres el Capellán de la Quinta Compañía de nuestro Capítulo, y como tal, eres el superviviente de más alto rango. Infórmame de lo sucedido”.

- “Sí, señor”.

“Permanecíamos en éste sector rastreando señales de Tiránidos, pues nos constaban informes de que un pequeño grupo se había alejado de su Flota Principal, cuando recibimos una señal del puesto avanzado de la Guardia Imperial en éste planeta, pidiéndonos ayuda.

Sin dudarlo, el Capitán Galenus dirigió el Crucero de Combate de la Compañía hacia éste sistema, y eligiendo a treinta de nosotros, descendimos en tres cápsulas de desembarco, activando sus balizas: no queríamos llamar mucho la atención ante la urgencia que nos requería el mensaje de la Guardia. Tras acordar con ellos un punto de encuentro, una cantina a las afueras de Shaprias Secundae, el Capitán, cubierto con unas telas, y dos miembros de su Guardia de Honor emprendieron la marcha a través del desierto, pues nos separaban varias millas del lugar y para no llamar la atención se decidió hacer la marcha a pie. Habían dejado abierto el canal interno de comunicaciones, pues el Capitán quiso que todo lo que fuera a acontecer permaneciese grabado en caso de sucedernos algo.

Cuando llegaron al lugar señalado, una cantina llamada “El Trueno del Desierto”, el Capitán vio que algo no andaba bien, nos lo dijo por comunicación interna: las calles estaban desiertas, no se oía ningún ruido más que el de las numerosas factorías y manufactorums que allí habían construido para servir de abastecimiento al Imperio. Además, numerosas pintadas cubrían la fachada de varios edificios, y en una de ellas había signos del Caos. Esto nos puso a todos en alerta, a la espera de tener que socorrer al capitán y sus dos escoltas en cualquier momento. Sin embargo, los miembros de la Guardia Imperial aparecieron ante ellos. Uno de ellos había perdido un brazo, y llevaba el muñón vendado; el otro llevaba media cara cubierta por vendajes levemente ensangrentados.

- “Señor, se presentan ante usted el Sargento Varnon y el soldado Stinger”.- dijeron, mientras hacían la señal de saludo que la Guardia siempre hace al encontrarse con algún marine espacial, en señal de respeto.

- “Descansen, señores. Entremos dentro”- dijo el Capitán.
Dentro de la cantina el olor era rancio, y no había clientes, sólo el tabernero, con rictus de asco frente a aquellas personas que entraban. Éste les sirvió unos vasos y los dos Guardias Imperiales los bebieron con avidez: ni nuestro Capitán ni sus acompañantes tomaron trago alguno.

- “Bien, señores, es hora de hablar. ¿Qué está sucediendo aquí?”

- “Verá, se-se-señor”- dijo el soldado Stinger, el del vendaje en el rostro – “hace dos lustros ya de la victoria sobre los Secesionistas. Recordará que un destacamento del Capítulo de los Minotauros y los Salamandras, encabezados por el propio Vulkan, les derrotaron a las afueras de Shaprias Prima”.

- “Lo recuerdo, sin duda. Fue una gran victoria de nuestros hermanos de batalla”

- “Pues bien, aunque fueron derrotados… los Secesionistas no desaparecieron del todo, no todos fueron exterminados. Y los que sobrevivieron formaron La Mafia… es una organización que ahora sirve cultos menores al Caos. Teníamos nuestras sospechas de que la corrupción se había apoderado de varias partes de ésta ciudad y de Shaprias Prima, pero no teníamos pruebas. Y así fue como decidimos infiltrar a varios de nuestra Guardia entre ellos. Y fue como descubrimos todo: había un Demonio enterrado en el subsuelo de Shaprias Secundae, el cual había sido liberado por la Mafia, y dicha entidad estaba reuniendo adeptos de entre los ciudadanos, buscando que éstos se alzasen contra nosotros y así dominar la ciudad a sus anchas”.

- “Entiendo, tenemos que acabar con ese Demonio entonces. ¿Tiene su ubicación actual?”

- “S-s-s-sí, por supuesto, ahora mismo está…” – y no dijeron más, pues un certero disparo atravesó sus cabezas: el tabernero había sacado un bolter. No había duda, era de La Mafia.

Tras acabar con la vida del tabernero, y gracias a las capacidades que les confería su servoarmadura, el Capitán y sus hombres huyeron de las calles de la ciudad, en donde ahora había comenzado el movimiento: numerosos ciudadanos, poseídos por el Caos, portaban armas y les perseguían.

- “Hermanos, preparaos para combatir, nos encontraremos en el punto que os envío ahora”- nos gritó el Capitán por su comlog. El punto apenas estaba un par de millas alejado de nuestra posición actual.

Apenas habíamos avanzado menos de media milla cuando a nuestra espalda unas explosiones nos sacudieron a todos: también nosotros estábamos amenazados, y aislados, pues habían destruido nuestras cápsulas. Así fue como nos encontró el Capitán Galenus, y así fue como murió, defendiéndonos frente a la explosión de algunas minas que seguían el camino por el que nos pretendían llevar los enemigos. Nos habían acorralado, y teníamos que defender nuestras vidas como fuera. Fue entonces cuando os pedimos refuerzos, Señor Calgar, dimos aviso al Capítulo y vosotros nos salvasteis la vida.

Marneus Calgar observó al Capellán Sixtus a través de la pantalla.

- “Ciertamente, aguantasteis en pie con orgullo y coraje, pues servimos al Emperador y nunca conoceremos el miedo”- dijo Calgar- “ahora tenemos que terminar la misión, hay que liberar Shaprias Secundae. Tenéis mis bendiciones y las del Capítulo”- la pantalla se desvaneció mientras las últimas palabras de Calgar, Señor del Capítulo y Lord Macragge, resonaban con fuerza- “Mientras sigamos en pie, lucharemos. Mientras luchemos, prevaleceremos. Nadie podrá resistir nuestra furia.”

FIN

_________________
" He aquí que veo a mi padre,he aquí que veo a mi madre, a mis hermanas y mis hermanos. He aquí que veo el linaje de mi pueblo hasta sus principios. Y he aquí que me llaman. Me piden que ocupe mi lugar entre ellos en los atrios de Valhalla, donde viven los valientes, para siempre."

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Re: CONCURSO DE RELATOS: Colgad el vuestro

Mensaje  Aleskater el Dom Abr 29, 2012 1:47 pm

Bueno, ahi va el mio, con tijeretazos por todos lados!!


Crónicas del imperio. Entrega 179.

14 de febrero del año 720 según el calendario imperial.

Un hombre alto, con una larga melena castaña, de ojos oscuros y de nariz torcida, seguramente por un golpe bien encajado, se encuentra sentado al pie de un árbol a la vez que examina un sobre que sostiene entre las manos. Después de darle unas cuantas vueltas y volver a examinar detenidamente el claro sello típico de las clases altas del Imperio se dispone a abrirlo y a leerlo..

Esto es un documento privado que solo puede ser leído y revisado por Roy Hattim. Si usted, persona poseedora de este documento, no es Roy Hattim le está totalmente prohibido seguir leyendo. Si continúa, estará automáticamente condenado a muerte y en busca y captura por todo el Imperio. […] Este documento recoge información vital para el Imperio, que de ser leída por una persona equivocada, atraería consecuencias de las que el Imperio no quiere hacerse responsable.

En esto, el hombre dejó entrever una media sonrisa mientras dijo en voz alta – Menos mal que me llaman Roy Hattim, no me gustaría tener más problemas con el Imperio.. –Aunque justo después miró en derredor asustado para ver si alguien había podido oír su comentario. Luego, siguió leyendo..

Señor Roy Hattim, hemos obtenido información de que Jey Hatfiel, capitán de tres regimientos de soldados estatales, persona con un título respetable y Azazel Roof, joven capitán de un regimiento de soldados estatales han tenido tratos con siervos de la terrible familia Von Carstein.[…] Le enviamos este documento para que tome cartas en el asunto y elimine de una vez por todas a estos dos traidores. […] Pedimos sus servicios porque estos dos individuos se encuentran en primera línea de batalla de la cruzada que llevamos a cabo contra los vampiros, y necesitamos que mueran de una forma que no sea sospechosa, para que sus hombres, totalmente desconocidos de sus propósitos no queden desmoralizados y, claramente, para que lo que quiera que sea que traman con los vampiros, quede frustrado.
La cruzada que llevamos a cabo hace unos meses no nos depara nada bueno, los vampiros cada vez son más fuertes, y si tenemos traidores entre nuestros altos mandos, el Imperio no será nunca más como lo conocemos hasta ahora, a menos que quede algo a lo que se le pueda llamar Imperio. […] Sus recompensas serán: ser eliminado de la lista de busca y captura imperial, quitarle la pena de muerte […] y darle una sustanciosa suma de dinero.


El sobre seguía, pero Roy ya sabía, por ahora, todo lo que necesitaba saber La verdad que estaba cansado de su vida, ya que se había pasado los 5 últimos años huyendo de las autoridades, esta oportunidad que se le presentaba era perfecta, solo tenía que acabar con dos capitanes, seguramente demasiado arrogantes y recatados para que fueran una amenaza importante en la lucha cuerpo a cuerpo. Sin duda, aceptaría esa misión, se quitaría a esos dos hombres del medio y podría vivir una vida en la que sus delitos del pasado estuvieran incubiertos.
------------------------------------
Habían pasado 10 días desde que Roy había leído la orden imperial de acabar con los dos capitanes. Mientras tanto, Azazel Roof y Jey Hatfiel se encontraban en una improvisada cantina que otro capitán había ordenado montar para que la moral de los hombres se mantuviera “alta”. Eran las dos de la madrugada y en ese mismo momento se estaba librando una batalla contra una oleada de zombies que habían salido de la tierra por cortesía de Vlad Von Carstein.

-Bueno, todo va según lo planeado… Si la guerra sigue asi dentro de un par de días tendremos el privilegio de ser mordidos y de convertirnos en inmortales…

-Si, y en vampiros, no se si me acostumbraré a esa vida Jey… ir por ahí alimentándome de sangre… De pequeño no creía en los vampiros, y dentro de poco voy a convertirme en uno.

Azazel y Jey habían recibido órdenes directas de Gerard Von Carstein, si conseguían sabotear todas las estrategias de los demás capitanes imperiales en batalla, y perdían la guerra, serían mordidos por uno de sus vampiros menores. Y claramente, de este modo conseguirían la inmortalidad. En realidad, Jey y Azazel eran dos simples capitanes imperiales sin mucho éxito, pero Gerard dio órdenes a sus vasallos de encontrar a los dos capitanes de corazón más débil de todo el Imperio, cosa que hicieron bastante bien, no les costó demasiado convencerlos de que aceptaran, nada más les hizo falta poner la miel en sus labios a través de la palabra más anhelada por los humanos, la inmortalidad. Azazel y Jey habían llevado la mayoría de sus planes a cabo, los demás capitanes estaban desquiciados y sospechaban que habían traidores, no entendían como todos sus planes se habían visto frustrados. Ahora mismo, solo les quedaba una última estrategia, que solo conocían dos de los siete capitanes que quedaban vivos, los más importantes, y no iban a comentarla hasta los últimos minutos antes de la batalla.
Azazel y Jey ya lo tenían pensando, tenían planeado coaccionar a uno de los capitanes para que hablara, lo acorralarían y lo torturarían si fuera necesario. Ahora eran las dos y media de la madrugada, y Azazel y Roof estaban preparados para llevar su plan a cabo.

-¿Crees que podremos con Alber? –Alber era el capitan de los grandes espaderos, y era al que habían elegido para sacarle la información – Quiero decir… la gente dice que sabe utilizar muy bien su espada…

-No le servirá para nada esa jodi*** espada de dos metros si lo sorprendemos y le ponemos un cuchillo en el cuello. ¿Se puede saber que te pasa? ¿Tienes dudas ahora, Azazel? ¡No puedo hacer esto yo solo!

-No, no… Solo era una pregunta, tranquilízate.
-Está bien, ¿lo llevas todo?
-Si, la espada, el sobre del emperador y el veneno.

Ya iban a salir de la cantina hacia la tienda de Alber cuando un soldado entró precipitadamente en la cantina, apenas podía contener el aliento.

-¡Señor, acaba de llegar un sobre firmado por el emperador, parece que hay problemas!
-¡¿Cómo?! –Azazel le arrancó el papel de la mano y se dispuso a leerlo.
-Dime lo que pone Azazel, ¿tú quien eres? No te conozco, no eres de mi regimiento..
-Eeh.. no señor, soy un lancero de los regimientos de..
-¿Lancero? ¿Y dónde está tu lanza?
-¡Jey, esto no es un documento del emperador! ¡Esto es una carta enviada para un soldado de su mujer!
-¿Pero qué? ¿¡Esto es una broma soldado, explíque…-

Justo al acabar de pronunciar estas palabras, Jey encajó un puñetazo en la cara que quebró su nariz. Cayó al suelo como si fuera un saco de papas, posiblemente inconsciente. A Azazel apenas le dio tiempo de abrir la boca y desenfundar la espada antes de que el soldado empezara a dar estocadas con la suya. Por suerte, Azazel era un buen espadachín de espada corta, asi que aguantó bien, aunque forzadamente las primeras cuatro estocadas de su adversario. Lo que no vio venir fue el zurdazo que impactó en la parte inferior de su mandíbula, claro, en la academia de espada habían reglas. Azazel se tambaleó hacia detrás un par de pasos pero aguantó el equilibrio. El atacante no cesó, y comenzó de nuevo una nueva abatida. Primero, aprovechando que su rival estaba aturdido, le hizo un corte bastante profundo en la pierna izquierda, por lo que este hincó una rodilla, luego lo golpeó de nuevo en la cara con la empuñadura de la espada. La sangre corría por la cara de Azazel, tenía una ceja y la nariz partida, la sangre se le metía en los ojos.. Azazel ya sabía que no podría hacerle frente a su adversario, asi que gritó desesperadamente el nombre de su compañero…

-¡JEEEY! – ¡AYUDA!

A la vez, dio una última estocada que rajó la pierna del soldado atacante a la altura del muslo. Justo antes de ser atravesado de lado a lado por la espada de su adversario.

-Muy bien ahora vas tú, Jey Hat..-Dijo el soldado -¿Pero qué? –Jey Hatfiel ya no estaba en la cantina, no quedaba ni rastró de él, parecía que había preferido salvar su vida antes que la de Azazel.

El soldado se quitó el casco, soltó una maldición y se sentó en una silla de la cantina mientras se vendaba la herida.. Roy Hatttim ya había hecho la mitad de su trabajo.
--------------------------------------
Gerard Von Carstein estaba empezando a perder la paciencia. Todavía no le habían llegado noticias de sus dos infiltrados preferidos en las líneas imperiales. A pocos kilómetros de su mansión se estaban llevando a cabo varias escaramuzas en las que estaban combatiendo algunos de sus comandantes.
No pasaron más de veinte minutos cuando Jey Hatfiel irrumpió en los aposentos de Gerard Von Carstein. La nariz no le había dejado de sangrar, pero tenía una amplia sonrisa en la cara. Venía escoltado por uno de los vampiros menores, Jey llevaba la espada en la mano y esta goteaba sangre.

-Señor, es el infiltrado en las filas imperiales, le dije que no podía hablar personalmente con usted, pero insistió en que tiene información que puede interesarle, asi que no he tenido más remed…

-Está bien, cállate. ¿Y bien? Jey Hatfiel… ¿Tienes algo para mi? –Estaba empezando a perder la paciencia.

-Si, señor… con lo que se ya tenéis la guerra ganada.

Gerard dejó entrever una sonrisa. –Bien.. entonces ven aquí y hablemos…
-----------------------------------
Mientras tanto Roy Hattim se encontraba tirado detrás de unos matorrales vigilando la que suponía que debería ser la mansión del vampiro jefe a la vez que maldecía su táctica de hacerse pasar por un soldado. En realidad no había salido mal del todo, ya había acabado con uno de los traidores pero otro se le había escapado. Roy esperó 10 minutos más antes de desesperarse del todo. Luego decidió entrar en la casa, se le acababa el tiempo. Lo que hizo fue romper una ventana de un lateral de la casa, luego trepó como pudo ayudado de algunas plantas trepadoras y se adentró en la oscura mansión espada en mano, no sin antes haberse quitado la parte superior del uniforma imperial. Tuvo que esconderse entre las sombras dos veces al cruzarse con una vampira que parecía montar guardia. Cuando hubo caminado unos 20 metros por pasillos intrincados vio una puerta entreabierta de la que salían varias voces. Con cuidado, se metió en la habitación, en la que no parecía haber nadie. Parecía que estaba en la parte superior del salón principal, había una enorme lámpara de araña colgada en el techo. Se asomó por la barandilla del balcón donde se encontraba y pudo observar al traidor Jey Hatfiel, todavía le sangraba la nariz, le estaba bien merecido. A su lado se encontraba uno de los vampiros, pero este le inspiraba más temor que cualquier otro de los que había visto. Ellos dos estaban rodeados por unos siete vampiros más. El de al lado de Jey parecía no estar de muy buen humor.

-Maldita sea, ¿Qué es esto? ¿Acaso habéis formado una mafia a mis espaldas, bastardos?
-No creo que estés en condiciones como para hablarnos asi, Gerard. Ya estamos hartos de tus impertinencias, y está claro que cuando acabe la guerra nos vas a matar y vas a quedarte tú con todo el poder.
-Y dejad que adivine, ¿vais a ser vosotros los que acabaréis conmigo antes de que yo pueda hacerlo con vosotros?
-Exacto.
-No podéis vencerme. –Parecía que el vampiro del centro empezaba a retroceder.
-Somos siete, no tienes nada que hacer. –Todos los demás vampiros desenfundaron sus armas. Jey también agarró su espada, y seguidamente, los siete vampiros se abalanzaron sobre Gerard con una velocidad asombrosa. (Esta parte es la que he metido con el tema de Alzamiento del pueblo, en el caso de los vampiros, por si no quedó muy claro)

Jey salió despedido del centro de la batalla. Un golpe lo lanzó hacia un lado y aterrizo de boca contra el suelo. Roy, que observaba atónito el inesperado giro de los acontecimientos pensó que ahora se le presentaba la última oportunidad de acabar con Jey. Se deslizó por una columna y llegó al suelo, solo se oían ruidos guturales y los producidos por el choque de las armas de los vampiros. Caminó pegado a la pared hasta llegar a Jey, que ya parecía recuperado del golpe y miraba la cruenta batalla que luchaban los vampiros. Jey lo vio cuando Roy estaba a apenas dos metros de él. Jey lanzó una maldición a la vez que su espada pasaba silbando a unos centímetros del rostro de Roy. Sin cruzar palabras, los dos comenzaron a atacarse desenfrenadamente. Jey estaba profundamente desmoralizado por ver como se peleaban todos los vampiros y Roy apenas aguantaba el dolor de la herida de su pierna, incluso estaba empezando a marearse. Tal vez fue por eso por lo que no vio a tiempo como Jey se abalanzaba sobre él, lo tiraba al suelo y comenzaba a sacudirle puñetazos en la cara. Justo antes de que Jay clavara su espada en el pecho de Roy, este rodó por el suelo y se quitó a Jey de encima. Luego se levantó y se dio unos segundos para que la casa le dejara de dar vueltas. Luego comenzó a atacar, dos arriba, una al medio, dos abajo, una serie simple pero eficaz con la que buscaba cansar el brazo de su oponente. Roy no aguantó mucho tiempo, empezó a perder velocidad, los cuatro puñetazos que había recibido en la cara lo habían dejado totalmente fuera de combate. Jey aprovechó la ventaja que llevaba para lanzar una patada hacia el pecho de Roy. Este la recibió de lleno y cayó al suelo al tropezarse con sus propios pies. Su espada salió disparada y quedó boca arriba mirando la sádica sonrisa de Jey Hatfiel, comenzaba a parecerse un vampiro. ¿Vampiro? Roy creyó que lo que atravesó la pierna derecha de Jey a la altura del muslo fue una daga de vampiro que había salido disparada de la batalla. Roy se incorporó y pudo ver tres metros más lejos, a Jey gritando e intentando sacarse la daga de la pierna.
Roy, avanzó tambaleándose hasta Jey Hatfiel con la intención de rajarle la garganta y acabar de una vez por todas con la vida de ese traidor. Tenía la vista nublada pero ya se sentía algo mejor.

Fue entonces cuando la mujer vampiro que se había cruzado con Roy en los pasillos entró y gritó alarmada:

-¡IMPERIALES! ESTÁN AQUÍ. HAN ACABADO CON TODOS LOS ZOMBIES.

De repente todo se quedó en silencio. Roy se permitió mirar a los vampiros, de los que solo quedaban cuatro. Uno era el más horrible de todos, Gerard, le faltaba un brazo y una mueca de dolor inundaba su cara. Los otros tres estaban a su alrededor y sufrían considerables heridas. Los demás estaban troceados por el suelo. La mujer vampiro corrió a ayudar a uno de los tres vampiros que quedaban en pie, lo cogido por un brazo, y en un segundo habían desaparecido. Seguidamente Gerard y los otros dos hicieron lo mismo, dejaron sus conflictos aparte y desaparecieron de alli, no sin antes soltar un par de maldiciones hacia el Imperio, si emperador, y los humanos en general.
Después todo se quedó en silencio y Roy volvió a mirar a Hatfiel. Al hacerlo, soltó un sonido ahogado cuando contempló detenidamente su rostro. De su boca asomaban dos aterradores colmillos, tenía unas profundas ojeras y su piel había perdido el color que le daba vida. Roy levantó su espada con la intención de atravesarle el pecho, pero antes de que pudiera hacerlo Jey dijo unas palabras, apenas entendibles, ya que parecía un monstruo hablando.

-No llegarán a tiempo... Tú ya estás muerto… Tu herida…

Roy hizo caso omiso de lo que quedaba de Jey y hundió su espada en su pecho. Al hacerlo, este emitió un ruido horrible, un chillido que casi le revienta los oídos y que lo hizo tambalearse. Luego, se convirtió en polvo.
Justo después soldados estatales armados derribaron el portón principal y observaron la horrible escena de cuerpos desmembrados. Roy esbozó una sonrisa y saludó a los hombres que lo miraban asustados. Después comenzó a caminar hacia ellos pensando que todo había acabado y tenía razón. La cara de Roy se contrajo en una mueca de dolor, se inclinó hacia delante y vomitó sangre. Luego se cayó al suelo y quedó boca abajo. Lo comprendió todo. El hijo de pu** de Azazel Roof había envenenado su espada, de ahí los mareos y ahora, su muerte.

Sin duda, un final feliz para el Imperio. En unos días había ganado la cruzada contra los vampiros, de los que la mayoría habían resultado muertos. Y claramente, se habían librado de dos traidores utilizando a un delincuente imperial.
FIN
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Re: CONCURSO DE RELATOS: Colgad el vuestro

Mensaje  ALOCADA el Dom Abr 29, 2012 4:52 pm

Esto se anima jeje, aquí va mi primer relato , no seais crueles Smile

REGRESO A TERRA

- Señoras, hemos tenido que huir de nuestro hogar, de nuestro amado Terra, de nuestro amado Imperio, y todo por qué? Porque un hombre… si chicas si… hombre, ha llegado al poder, un poder que ha podido con él y le ha corrompido.-

Ufff, no sé si debería haber escuchado esto, - pensó Shoe - será mejor que vuelva a mi puesto en el comedor, antes de que Thora me eche de menos, pero… no sé, no creo que pueda quitármelo de la cabeza, no creo que sea bueno que Silvana esté hablando así a las chicas, de eso no saldrá nada bueno, lo sabrá Dominica?.

- Shoe, Thora, que hacéis que no traéis la comida? Es que tenemos que ir allí a hacer vuestro trabajo? Tan torpes sois?

- Tranquila Silvana, ya vamos, esto lleva su tiempo sabes?

- Chicas – dijo Silvana- ya veréis cómo nos reímos…. – estiró la pierna mientras Shoe llevaba una gran bandeja de comida, lo que hizo que tropezara cayéndose todo por el suelo con un gran estruendo. La cantina estalló en una gran carcajada que resonó por toda la nave, hasta que de repente se oyó…

- Pero qué está pasando aquí!

Y al girar la cabeza hacia el umbral de la puerta, se vislumbró una silueta, alta, grande e imponente, con los brazos dispuestos en jarra, unos ojos negros penetrantes y una voz fuerte que sabía hacer oír por encima de cualquier ruido, la voz de Dominica.

- Na-na-nada – tartamudeó Shoe – sólo que no debería haber cargado tanto la bandeja, lo siento mucho Dominica, enseguida lo recojo y traigo más comida para todas.

- Eso Shoe, y no cargues tanto la bandeja ésta vez jajajajaja
Pero ésta vez sólo se rió ella, en la sala sólo se oían sus carcajadas, cada vez más débiles y unas pisadas, las de Dominica, acercándose a Shoe, se agachó a su lado y la dijo al oído:

- Seguro que ha sido una bandeja mal cargada?

- S-s-si Dominica, lo siento.

Pero la intuición de Dominica no opinaba lo mismo, el nerviosismo y el tartamudeo de Shoe, al igual que las miradas furtivas hacia Silvana… , en fin, tendría que seguir investigando.

- Hace días que intuyo que algo va mal – pensaba Dominica – cada vez que veo a Silvana, está rodeada de un grupo de jóvenes hermanas cuchicheando, y si paso por al lado, se callan y cambian de tema, mi experiencia me dice que aquí pasa algo raro.

Desde que tuvimos que irnos de Terra, tras perder la gran cruzada de la Eclesiarquía con Horus, todo ha ido mal, entiendo que las más jóvenes estén un poco revolucionadas, su devoción por el Emperador las hace querer volver a casa, pero no entiendo porqué Silvana se comporta así.

Ella combatió conmigo cuando Horus sucumbió al caos y vendió su alma, casi aniquiló a nuestra orden y por eso tuvimos que huir, para salvar a las pocas hermanas que quedamos, seguro que ella piensa que fue una rendición, una cobardía, pero tuve que tomar esa decisión para salvarnos.

No sé si piensa que a mí me gusta dejar el imperio bajo la protección de la Orden de la Rosa Ensangrentada de Ophelia VII. Ellas no conocen el Imperio como nosotras, pero para volver a salvar al Emperador, primero tenemos que recuperarnos, mejorar como guerreras y entrenar, ahora no nos conviene una revolución a bordo, menos aun cuando tenemos tan cerca nuestro momento.

En ese momento se oyó un gran estruendo

- Pero qué demonios pasa?

Dominica salió corriendo en dirección al ruido, pero cuando cruzó la puerta, se encontró algo que no esperaba ver; sus hermanas heridas, atadas, sangre por el suelo, platos rotos… y todo por quien?

- Silvana, pero qué estás haciendo?

- Simplemente lo que debo Dominica, estoy… mejor dicho, estamos HARTAS de esperar a que reúnas el valor suficiente para volver a Terra, HARTAS de esperar a que quieras enfrentarte con Santa Aspira, así que ya puedes poner rumbo a Terra a terminar esto de una vez por todas. O vivimos libres o morimos luchando por el Emperador!

- De acuerdo Dominica, pero con dos condiciones:

o Primero, deja libres a las hermanas
o Segundo, si esto no sale bien, dejarás la orden, ésta rebelión no va a quedar sin consecuencias

- De acuerdo Silvana, acepto tus condiciones, pero yo también pondré la mía

o Si sale bien, abandonas la orden y te retiras nombrándome a mi Sacerdotisa primera de nuestra orden

La sala se llenó de gritos de asombro y de apoyo a una y a otra, Silvana hizo gestos para mandar callar a las hermanas y habló:

- Está bien Dominica, si es lo que quieres, así lo haremos, y ahora cumple tu parte, libera a nuestras hermanas luego reúnete conmigo en el puente de mando para poner rumbo a Terra. Que el Emperador nos proteja!

Silvana salió de la sala con paso firme y sin mirar atrás, toda la sala se quedó en silencio mientras ella salía, el ambiente era de victoria, pero… sería una victoria?

Cuando llegaron a Terra, ninguna podía imaginar el panorama que encontraron. Ya no quedaba nada de lo que recordaban, ni edificios majestuosos, ni verdes prados, ni parques repletos de niños, ni gente por la calle o ruido en los mercados.

- Pero qué ha pasado aquí?

Edificios grises medio derruidos, abandonados columpios llenos de herrumbre girando pesadamente a merced del viento, gente asustada con miedo a salir a la calle, tiendas y mercados cerrados con un extraño símbolo en la puerta.

- Por el Emperador!!, Qué ha pasado aquí?

- Sshhh, no es muy conveniente que digas eso en voz alta
Dijo una voz casi inaudible y temblorosa.

- Quién anda ahí!? – Gritó Silvana.

El tono del susurro sonó ahora más fuerte pero también más pavoroso.

- Por favor, baja la voz o vendrán ellas, venid, mejor que vayamos a un sitio más seguro y os cuento todo.

Las hermanas siguieron al anciano al interior de un edificio, un antiguo mercado. Allí no quedaba nada, las ventanas atrancadas con maderas, los puestos vacíos y destrozados, fruta podrida por el suelo…

- Me llamo Loras – comenzó el anciano sentándose en un viejo cajón de fruta – y soy …. Bueno, mejor dicho, era el dueño del mercado, hasta que vinieron ellos.

- Quiénes son ellos? Preguntó una de las hermanas más jóvenes.

- Me imagino que habéis visto los símbolos en las puertas de todos los negocios. Es el símbolo de los Serpientes de Nehekhara, vinieron junto a las Hermanas de la Orden de la Rosa Ensangrentada. Todo empezó con pequeños robos, venían ellos y te decían que podían protegerte pagándoles un pequeño precio y sí, al principio funcionaba, los robos cesaban, pero se tomaban licencias como comer gratis o llevarse lo que quisieran sin pagar, y si se lo recriminabas, a la mañana siguiente aparecía el local destrozado. La gente aguantó mucho, mucho tiempo

- Y no hicieron nada? Preguntó Silvana

- Claro que sí! – exclamó Loras – cuando la gente comenzó a no aguantar aquella situación, se fueron reuniendo con el fin de acabar con todo aquello, de recuperar sus negocios y sus vidas; tomaron como cabecilla a Thomas, un joven que desde el principio estuvo en contra de todo ese abuso de poder y además con facilidad de palabra. A los pocos días, ya eran un grupo bastante numeroso y cada vez más enervados. En la última reunión, acordaron que ya no podían aguantar, más de la mitad de los negocios habían sido cerrados, y no por sus dueños precisamente, y la gente se estaba muriendo de hambre: si querías comprar alimentos frescos sólo puedes recurrir a ellos, con unos precios exacerbados claro está, y si no puedes pagarlo… pobre de ti, a los hombres no los vuelves a ver, las hermanas de la Orden se encargaban de ello y Ay de ti si eras mujer!! Mejor que no sepáis lo que las hacen.

- Esto no puede continuar – dijo Dominica – no podemos dejar abandonada a Terra, ya es hora de que reinstauremos la paz y devolvamos a los Serpientes de Nehekhara al lugar de donde vinieron, y si os soy sincera, si la cosa se pone fea, no se irán solos. Hermanas, coged todas las armas que hayáis traído, creo que cuantas más, mejor . Loras, tu quédate aquí y trata de reunir a todos los humanos para ponerlos a salvo, no sé cómo reaccionarán y no quiero bajas.

- NO! – Gritó Loras – llevo mucho tiempo esperando esto, y puede que éste sea mi último acto de valentía, además, necesitáis a alguien que os lleve hasta Tyr.

- Quién es Tyr? El cabecilla?

- Si, y casi nunca da la cara; y las pocas veces que lo hace, va muy bien protegido.

- Señoras, preparaos, esta lucha va a ser importante, decisiva. Muchas de nosotras no sobreviviremos para contárselo a nuestras nuevas hermanas, pero quien sobreviva contará al resto la gran hazaña, de cómo la Orden del Corazón Valeroso, luchó con valentía y honor para devolver a Terra su gran esplendor y expulsar a los corrompidos por el caos.

Se hizo un silencio…

- Venga Shoe, cuéntanos… , no pares ahora, qué pasó? – Coreaban las jóvenes hermanas – Dominica nunca lo cuenta y si la preguntamos por Tyr, le cambia la cara y se marcha en silencio

- Normal, yo no lo viví en primera fila, pero estuve allí, ayudándolas para la gran batalla contra Tyr y contra la Orden de la Rosa Ensangrentada, poniendo a punto sus servoarmaduras, afilando sus espadas, cargando sus bolter… ayudamos todas en todo lo que pudimos… y fue la batalla más sangrienta que jamás he visto.

Las hermanas fueron al refugio de Tyr, como dijo Loras, armado hasta los dientes y rodeado de su guardia personal, que no eran menos de 40 personas entre Hermanas de la Orden de la Rosa Ensangrentada y miembros de los Serpientes de Nehekhara; y el recibimiento no fue amistoso, las balas silbaban por encima de los cascos y las espadas rozaban los cuellos. Las superaban en número y en armas, pero la gran experiencia y la fe por el emperador las hacía aguantar, luchar fieramente , lo que hiciera falta para le justo fin que tenían en mente, liberar a Terra de mafias, caos y tiranías.

Hubo un momento en que pensé que las fuerzas flaqueaban, muchas hermanas habían caído ya, aunque también muchos de ellos, y las fuerzas empezaban a fallar, las hermanas que quedaban se miraron a los ojos, se hizo el silencio mientras las armas humeaban y la sangre goteaba de las espadas; y a los pocos segundos sólo se oyó una cosa…

HERMANAS, POR LUCIA Y POR EL EMPERADOR, A POR ELLOS!!!!

Pocas hermanas quedaron tras esa gran batalla, y las pocas que quedaron, heridas de gravedad, Dominica una de ellas, apenas tenía un hilo de vida.
Chicas, daos cuenta que se perdieron muchas vidas en aquella batalla y muchas de ellas habían convivido codo con codo, unas junto a otras, al lado de Dominica, y ella se culpa de haber pecado de cautelosa. Qué habría pasado si no hubiera tardado tanto en volver a Terra? Yo creo que nada, pero ella no piensa lo mismo

Se oyó un fuerte golpe de una puerta abriéndose

- Qué pasa aquí – Dijo Dominica –

- Nada, nada, tranquila, - dijo Shoe – Estaba sirviendo la comida a las nuevas hermanas que después del entrenamiento están muertas de hambre.

- Espero que no estés otra vez contando batallitas …

- Nodo, te lo aseguro Dominica, solo era una charla trivial – dijo Shoe mientras guiñaba un ojo a las chicas y seguía sirviendo la comida en cada cuenco.

- Eso espero Shoe, eso espero – dijo Dominica, alejándose con un paso tranquilo pero firme – eso espero.

FIN

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Re: CONCURSO DE RELATOS: Colgad el vuestro

Mensaje  drakogalan el Miér Mayo 02, 2012 8:41 am

PROMESAS
Una larga columna de aproximadamente 200 caballeros avanzaba por el Camino Real. Se trataba se trataba de la guardia de Lord Ellis Timm, señor de la Gran Marca, un gran conjunto de tierras al norte del imperio. A los caballeros los acompañaban varios carros y una enorme casa con ruedas. El Lord viajava a la cabeza de la marcha, pero su familia, formada por su esposa y su unico heredero, lo hacian en la casa dodante. Aquella casa que tanto relentizaba la marcha, y por ello hacia enfurecer al señor.

-Mi señor, ya queda poco- dijo Pitt Reid, escudero del Lord- ya queda poco.
-Si, ya queda poco- contestó- y eso me inquieta.
-Mi señoor sabe lo que tiene que hacer, y el viejo Bastar seguro que se siente tan incomodo como vos.

Aquel viaje "obligado" no le apetecia lo mas minimo a Lord Timm, pero era necesario. Todo era por su culpa... y él tenia que remediarlo. Tiempo atrás...un joven Ellis Timm, heredero de la Gran Marca marchó a las Cruzadas, a defender las fronteras del Imperio de las amenazas del inframundo... Allí aparte de su insepable escudero, Pitt Reidd, entabló grandes amistades. Pero una sobresalia sobre todas las demas. Y fue la que tuvo con Lord Markus Bastar. Aunque era ya bastante mayor, y un Lord, Bastar habia tenido que partir a las cruzadas para saldarr deudas con la corona. Bastar era seños del Bajo Sur, una región cuyo unico atractivo era una costa escarpada... en la que ni los contabandistas se acercaban. Tal fue la amistad que entablaron ambos, y las veces que se salvaon mutuamente la vida, a lo largo de los cientos de batallas... que el joven Ellis prometió que se desposaria con la hija doncella menor de Lord Batstar. Idea que el viejo Lord aceptó de buen grado, y al regresar de las Cruzadas hizo oficial la noticia.

Bien diferentes eran las intenciones del padre de Ellis Timm, Lord Flint Timm, y al regreso de su hijo le informó que estava comprometido con la ija de un señor mayor... y bla bla bla... Su padre habia pactado una alianza con un señor vecino, y el habia sido la moneda de cambio.Así pué acabó casandose con Lady Riga, hija del Lord de los Bosques Altos. Y de esa manera su padre conseguia formar un gran y solido ejercito para la defensa de la zona norte del imperio...

A Lord Bastard aquello no loe izo ninguna gracia. Era una ofensa, y las pocas posiblilidades que tenia de adquirir algode renombre ante el resto de la corte se esfumó. No podia hacer nada al respecto. Era un señor menor. Un señor menor olvidado... y herido.

Eso fue hace mucho tiempo... y el viejo ya habrá olvidado-insistió el escudero.

Lord Timm no lo tenia tan claro.... Era cierto habian pasado muchos años. El joven Ellis se habia convertido en Lord Ellis Timm, tras la muerte de su padre, y el viejo Lord Bastar... era ahora... el viejo Lord Bastar, pero mas viejo.Un viejo con una salud de acero que habia sobrevivido a cinco esposas y habia engendrado gran cantidad de hijos e hijas.Y su pequeño territorio del Bajo Sur ya no era tan pequeño. Alianzas con los Elfos de las Islas de Fuego le habian dado el dominio de practicamente todas la costas del Sur. No navegaba nada ni nadie sin que el lo supiera. Ya fuera legal... o ilegal, se decia. Ahora contaba con un gran ejercito, en su mayoria mercenarios, venidos de las tierras libres que luchavan a cambiio del derecho de saqueo.

En cambio la Gran Marca... ya no era lo mimo que antaño... Con el paso de los años no habian sabido resistir los ataque de las hordas del caos, y sus ejercitos se habian ido debilitando.... mas y mas... La gerrea de los 20 años abia acabado con generaciones enteras.... y podria acabar con todo. El avance desde el norte no cesaba. Solo una alianza con Bajo sur podria dar un giro a esta situación.

-Hasta a mi me saorprendió la respuesta del viejo Markus, pero parece un precio razonable- dijo Lord Timm.
-Mas que razonable mi señor. Y Lady Violet es conocida en todo el Imperio por su belleza.-Respondió el escudero.- Estoy seguro de que será una buena esposa para vuestro hijo.
-Mi heredero hará lo que mejor sea para el imperio....

A cambio de la alianza, Lord Bastar, habia exigido unas disculpas publicas de Lord Timm, y que el Heredero de la Gran Marca se casara con una de sus nietas.Y allí se encontraban, camino de una boda. La boda se celebraria en terreno neutral. En un lugar insolito para una boda: La Cantina del lago. Un pequeño recinto en un islote en medio de un lago, al que solo se podia acceder en botes.

-Bienvenidos seais. Espero no esteis muy cansados del viaje- los recibió Pick Bastard, hijo mayor de Lorde Bastard, de la misma edad mas menos que Lord Timm- todo está preparado para la ceremonia.
-Tardaremos horas en llegar a la Cantina!!!- espetó el escudero.
-El recinto es pequeño, solo accederán a él los mas ayegado, el resto pueden permanecer en la orilla del lago, junto a nuestros hombres, donde no faltará bebida ni comida para celebrar el enlace- zanjo Pick.

Así pues Lord Timm con su esposa, su hijo, y su inseparable escudero accedieron al la isla.

-Lamentotodo el daño qeu en el pasado pueda haber causado a vos y abuestro buen nombre-se apresuró a disculparse Lord Timm en presencia de su antiguo amigo, Lord Bastard.
-Olvidado está viejo amigo, pero no esperes que me lance a brazaros... por lo menos no hasta despues de la boda. Así pues bebamos y que comience la fiesta.

Bebida, eso era lo que abundaba en aquella celebración. No así la comida, que eran platos escasos que para nada llenaban el estomago, pero ninguno de los Timm osó poner pega alguna. Mientras pasaban las horas algo oscuro se despertaba en el fondo del lago...

Años despues:

Hordas del Caos avanzan sin cesar por el norte. Acaba de terminar una gran batalla, y la Gran Marca... ha caido. En realidad cayó hace mucho tiempo. Al frente del ejercito un heraldo con armadura roja sangre, y en su estandarte luce su escudo de armas, una posada rodeada de agua....

-Por fin mi Lord Comandante, esos norteños se han resistido!!!
-Pasad por la espada a todo el que no quiera unirse a nuesta causa... y sigamos avanzando.
-A sus ordenes Lord Reidd!!

Lord Reidd.Tantos años de escudero hacian que no se acostumbrase a escuchar ese nombre. Entonces le vino al recuerdo como empezó todo. Se recordó sentado en la Posada de Lago junto a Lord Bastar. Bebiendo vino de los craneos de Lord Timm, y su esposa.... Habia tricionado a su señor a cambio de una vida eterna... que Lord Bastar ya gozaba desde hacia tiempo. El encambi aun no la habia recibbido. Seguia luchando y luchando por sus nuevos dioses... esperando su recompensa.

-Maldito viejo....

FIN??
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